La Ciutat de la Justícia en Barcelona, diseñada por David Chipperfield, reúne edificios institucionales destinados a juzgados y oficinas dentro de un conjunto urbano de fuerte presencia arquitectónica.
El proyecto se caracteriza por la repetición rítmica de huecos, volúmenes sobrios y una materialidad que refuerza el carácter institucional del complejo.
La fotografía de arquitectura refleja la relación entre escala, fachada y luz urbana. Las imágenes exploran la geometría de los volúmenes, la textura de las superficies y la presencia del conjunto dentro del paisaje urbano de Barcelona.